La legibilidad al servicio de la eficacia.
Decía Cicerón, filósofo de la antigua Roma, que "lo importante no es aquello que se dice, sino cómo se dice".
Una frase que ha llegado a nuestros días y que se ha convertido en una de las máximas de la rotulación, donde la tipografía es el medio a través del cual el profesional decide "cómo" se dice.
La tipografía es la técnica de reproducción mediante la palabra impresa. En realidad, las diferentes tipografías siempre han sido reflejo de una época y la evolución en su diseño ha respondido a criterios tecnológicos, artísticos y estéticos. Desde tiempos inmemoriales, los rótulos se utilizan para captar la atención de las personas, por lo que deben ser vistosos y comunicar correctamente el mensaje. Por ello, uno de los aspectos más importantes a la hora de rotular es la legibilidad.
Las letras, por su forma, contaste o tamaño, pueden expresar ideas o reforzar el significado de una palabra, de ahí la importancia de la rotulación. De nada vale que el rótulo presente la última tecnología del mercado, una perfecta combinación de colores o una gran belleza si finalmente los espacios no han sido bien utilizados o las letras que aparecen son ilegibles. Por tanto, la legibilidad o, lo que es lo mismo, la facilidad o complejidad a la hora de leer una letra, es el aspecto más deseable de una familia tipográfica.
Una buena combinación para expresar lo que queremos son los rótulos con letras de diferentes tamaños, pesos y anchos. Para definir cuál es la tipografía que más nos gusta en un rótulo primero debemos pensar en el público al que el texto va dirigido. Siendo conscientes de que nuestra primera necesidad es que el rótulo sea lea perfectamente, cuestiones como quién leerá la rotulación, desde dónde y a qué distancia son de obligada reflexión. Unos aspectos que, por otro lado, llevan a otros también importantísimos, como la luz, la distancia o la altura de colocación del texto.
Por ejemplo, para un cartel que se observará a 10 metros, las letras deben tener una altura, como mínimo, de 2,5 centímetros, mientras que un texto colocado en una valla publicitaria cuyo punto de lectura esté situado a 60 metros deberá contar con unas letras de, al menos, 15 centímetros de alto.
Por otro lado, hay diversos factores que permiten que el texto de rótulo tenga más o menos legibilidad. El diseño de la letra es uno de ellos. En general, los tipos de diseño clásicos latinos son los que ofrecen mayor capacidad de lectura. Y dentro de estos tipos de letra, las redondas y minúsculas suelen ser más legibles.
También será necesario cuidar el espaciado entre letra y letra, ya que un rótulo que contenga una palabra cuyas letras estén demasiado juntas no tendrá suficiente legibilidad. Por otra parte, también es obligario pensar en el tamaño de la letra, que siempre sigue una máxima: el tamaño grande es siempre más fácil de leer que el pequeño, mientras que las líneas muy largas, que incluyen muchas palabras, también dificultan la lectura.
Otro aspecto fundamental para facilitar la legibilidad consiste en que el rótulo esté perfecto, ya que cualquier fallo puede perjudicar considerablemente la lectura de una palabra. Además, hay que tener en cuenta que, si se van a incluir imágenes en el rótulo, el texto no puede entrar en conflicto con la imagen, que ya de por sí cuenta con un importante interés visual. Y por último, es necesario pararse a reflexionar sobre los colores, teniendo en cuenta que las tipografías negras sobre fondo blanco son las que mejor se leen.
Para obtener el mejor rótulo hay que equilibrar las tres propiedades del color (tono, valor e intensidad), además de encontrar el contraste adecuado entre el fondo y las letras. Los colores cálidos (del amarillo al rojo) son muy impactantes y llamativos, y destacan mucho sobre determinados fondos. Por su parte, los colores fríos (verdes y azulados) son relajantes, mientras que los tostados, cremas, marrones y ocres son perfectos para representar a artículos o empresas clásicas.
Los colores primarios (rojo, amarillo y azul) se utilizan mucho en productos o empresas dedicadas a los niños, mientras que las tipografías plateadas o doradas sobre fondos oscuros representan sofisticación, elegancia, lujo o poder.
Por otro lado, a la hora de escoger la tipografía hay que tener en cuenta la forma de la letra (mayúscula, minúscula o versalita) y la orientación (la cursiva permite remarcar un aspecto del texto, pero su lectura continuada cansa mucho). En general, las letras estándar son más legibles que otras de tipo decorativo.
Para que el texto tenga una buena legibilidad el espacio entre letras no tiene que ser ni muy amplio ni demasiado reducido. En cualquier caso, un texto todo en negrita es muy denso y difícil de leer.
Para conocer cuál es la mejor tipografía a utilizar en un rótulo, cuál es el tamaño adecuado de la letra de un determinado cartel, el color más conveniente o el material más duradero o económico, lo mejor es dirigirse a los profesionales del sector. Su especialización resulta toda una garantía a la hora de ofrecernos una solución para cada necesidad.